Hermosillo, Sonora, abril 17 de 2019.- Para atender a los pacientes con Hemofilia, la Secretaría de Salud cuenta con una clínica especializada en el Hospital Infantil del Estado (HIES), donde también se capacita a los familiares para que detecten de inmediato cuando requieren administrar el factor deficiente.

 

María del Carmen González Pérez, hematóloga del HIES, señaló durante el Día Mundial de la Hemofilia, que se conmemora cada 17 de abril, la importancia de que los padres lleven a los niños con el especialista ante manifestaciones de sangrado anormal, que pueden ser de manera espontánea o después de un golpe muy leve.

 

Así mismo, la especialista recomendó observar otras manifestaciones que pueden ser secundarias a la falta de un factor de coagulación, como es la presencia de moretes o sangrado importante después de un golpe leve, cirugía, herida o de manera espontánea, sobre todo si se trata de un varón.

 

“Si un niño con el padecimiento no recibe tratamiento sufrirá daños en sus articulaciones, lo que puede provocar el desarrollo de una discapacidad física grave a futuro, que compromete su vida diaria, de ahí la importancia de apegarse al tratamiento”, enfatizó.

 

Esta enfermedad, explicó, se caracteriza por una disminución de ciertos factores importantes para la coagulación de la sangre, que le confiere un riesgo de sangrado mucho más alto que lo habitual y puede poner en riesgo la vida de la persona.

 

La Hemofilia del tipo A está presente en 1 de cada 10 mil varones recién nacidos vivos varones, detalló, mientras que la Hemofilia tipo B, en 1 de cada 50 mil recién nacidos vivos varones.

 

“Para ver si el sistema de coagulación es normal se realiza primero una biometría hemática, para revisar si las plaquetas son normales, y se hacen los tiempos de coagulación, ya si salen alterados, entonces se hacen pruebas específicas para ver si se tiene una deficiencia de los factores de coagulación y pudiese ser hemofílico”, apuntó González Pérez.

 

Agregó que existen tres grados de la enfermedad: en la severa por lo menos se sangra una vez a la semana; en la moderada el sangrado se da al menos una vez al mes; y en la leve, prácticamente se tiene una vida normal, salvo al ser sometidos a una cirugía por más pequeña que sea, porque existe el riesgo de fallecer.

 

El tratamiento del padecimiento es múltiple, señaló, donde se involucran a siquiatras, sicólogos, oftalmólogos, ortopedistas y sobre todo rehabilitación, debido a que cuando se presentan sangrados en articulaciones quedan secuelas.

 

“Al paciente se le administra el medicamento que necesita, según el tipo de hemofilia que padece, además recibe tratamiento para evitar sangrados”, concluyó.